La regla, en una línea
Toda afirmación jurídica cita el artículo del que sale. Lo que no se puede verificar contra fuente oficial, no se publica.
No se publica marcado como dudoso, ni con un «parece que». Se deja fuera.
Qué cuenta como fuente y qué no
La fuente es el texto consolidado publicado en el Boletín Oficial del Estado. Nada más.
No cuentan, y no se usan: los blogs de despachos, las notas de prensa, los artículos de otras webs de divulgación, ni los resúmenes de terceros por bien escritos que estén. Son exactamente el circuito por el que un dato equivocado se copia veinte veces hasta parecer cierto.
El sujeto es la norma, nunca tú
Aquí no se lee «puedes reclamar en veinte días». Se lee «el artículo 103.1 de la Ley 36/2011 fija veinte días hábiles».
La diferencia no es de estilo. En la primera forma, quien afirma es la web y el destinatario eres tú, lo que convierte el texto en asesoramiento. En la segunda, quien afirma es el legislador y la web se limita a trasladarlo, que es lo que una publicación de divulgación puede hacer.
Qué ves al final de cada artículo
Un bloque con las normas concretas en las que se apoya el texto, extraídas de lo que se cita en él. Sirve para dos cosas: para que puedas ir a la fuente y comprobarlo, y para que se note de inmediato si un artículo afirma cosas que no sostiene con ninguna norma.
Dónde se detienen los artículos
En la jurisprudencia. Lo que dice un artículo se lee y se cita. Cómo lo interpretan los tribunales exige leer sentencias y valorarlas, y esa valoración es trabajo de abogado.
Cuando un asunto depende de cómo lo resuelven los tribunales, el artículo lo dice y se para ahí. Verás frases como «esto lo resuelven los tribunales caso por caso». No son una evasiva: son el límite honesto de lo que esta web puede afirmar.
Las calculadoras
Aplican las reglas de las normas citadas y muestran el desglose para que se pueda comprobar de dónde sale cada cifra. El resultado es orientativo y en bruto, y no contempla las mejoras del convenio colectivo, que pueden elevar los importes.
Funcionan enteras en tu navegador: no se envía ningún dato a ningún servidor, no se guarda nada y no hay cookies. Lo que escribes desaparece al cerrar la pestaña.
Revisión profesional
Esta web todavía no cuenta con un revisor colegiado. Cuando lo tenga, su nombre y su número de colegiado aparecerán aquí y al pie de los artículos revisados.
Lo dice en vez de callarlo porque es lo coherente con todo lo anterior: si el argumento de esta web es que se puede comprobar lo que afirma, empezar ocultando lo que le falta sería contradecirse en la primera página.
Si encuentras un error
Escríbenos. Se comprueba contra el BOE, se corrige y se deja constancia de la corrección. En una web cuyo único argumento es el rigor, un error corregido a tiempo vale más que un acierto.